Revelaciones.- Por Margarito Escudero Luis: Erradicar la corrupción

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha desarrollado una intensa actividad desde antes que rindiera la protesta de ley y, a partir de ella no ha detenido su quehacer en aras de implementar los cambios que se contemplan en el Proyecto Alternativo de Nación.

Sin embargo, pareciera que muchos de los integrantes de su equipo no pueden mantener el paso, o no entienden las accesiones emprendidas por el mandatario, o de plano no les interesa.

De pronto hay “errores” en los documentos (como en el supuesto recorte al presupuesto de las universidades), como si los asesores y expertos que le rodean no supieran el escándalo que eso representa.

Y si eso sucede en el primer círculo del presidente, imaginemos lo que ocurre en los estratos más bajos del nuevo gobierno.

De hecho hay funcionarios municipales de morena que ignoran en qué consiste el cambio propuesto por López Obrador, o no quieren aceptarlo ya que su formación política no se los permite y pretenden actuar como se hizo en el pasado.

Encontramos ediles que, teóricamente, llegan en las filas de morena, pero se oponen a cualquier proyecto propuesto por el alcalde de su propio partido, y no porque encuentren errores, sino porque quieren prebendas a cambio de su voto.

Esa práctica corrupta tiene su origen en las administraciones priistas, lo que en teoría ya debe estar erradicada desde que se aceptó el proyecto de la IV Transformación.

Pero no es así. Aún quedan rémoras del pasado reciente que, utilizando su experiencia lograron acomodarse en las nuevas administraciones y se han encargado de torpedear el proyecto morenista de transformación.

No les importa el atraso social, la pobreza, la falta de empleos, la inseguridad, ni nada que esté dañando a la sociedad, sólo atenderán a sus intereses personales.

Otros aún no entienden de qué se trata transformar al país, en sus cabecitas no cabe la idea de trabajar con honestidad y pretenden seguir con las viejas prácticas, porque así se acostumbraron, son individuos que nacieron y envejecieron en medio de la corrupción, es su modo de vida.

Intentar algo nuevo, para muchos es imposible, anquilosados en su zona de confort, ven imposible el cambio que se ofrece y, cuando este llega, sienten que les arrancan un pedazo de vida.

El enérgico paso del presidente López Obrador, marca una decidida línea de acción para aplicar las nuevas normas que lleven a este país a cambiar de fondo, eliminar la corrupción, pero también deben eliminarse los corruptos integrados a ella como una especie de modus operandi natural.

La nueva nación que brotó de la Guerra de Independencia costó mucho dolor, los cambios sociales requieren de muchos sacrificios, el presidente ha puesto el ejemplo y quienes no quieran entenderlo, deberían buscar otros horizontes.

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