Desde a Janela.- Por Felipe de Jesús Fernández Basilio: Dos años que terminan

El próximo 30 de noviembre termina el gobierno estatal de Veracruz encabezado por Miguel Ángel Yunes Linares, un gobierno que como todos tuvo sus claroscuros y que a mi juicio ha sido prácticamente linchado en casi todos los medios de comunicación locales, quienes quizá no comprendieron las circunstancias particulares de esta administración o simplemente no se adaptaron a dejar vivir a expensas del gobierno, tal y como sucedía en los tiempos del PRI.

Mas centrándonos en el primero de los aspectos, no voy a decir que ha sido un gobierno maravilloso, ya que esos no existen, pero sí es injusto aseverar que fue igual o peor a los de Duarte o Herrera como ahora circula en casi todos los medios locales, ya que para hacer un balance más justo de lo que ha sido esta administración debemos de tomar en consideración esas circunstancias particulares que elevaron por mucho el nivel de dificultad que cualquier administración enfrenta al momento de asumir el encargo.

Siendo la primera de ellas que cuando Yunes Linares asumió la gubernatura encontró un estado en ruina, víctima de uno de los más brutales saqueos a las arcas públicas que se hayan conocido en México y como consecuencia de ello el caos en todo el estado era notable y no había un solo sector público que se encontrara libre de ese caos; ya que los incumplimientos económicos eran tan grandes que produjeron un descontento tanto en trabajadores como en diversos acreedores, siendo éste a tal grado que el estado estaba al borde de la anarquía y para ello basta con recordar la situación que se vivió en noviembre de 2016 cuando habían bloqueos no solo en las sedes del ejecutivo estatal sino en todas las carreteras del estado.

Mientras que la segunda de esas circunstancias particulares lo fue el micro periodo para el que fue electo, ya que solo fueron dos años, un tiempo menor a lo que duraban los ayuntamientos y que siempre decían que era muy corto para hacer algo importante, resultando el factor tiempo clave para poder ejercer una administración aceptable y más cuando se parte de la ruina.

Y unida a las anteriores, tenemos a la tercera de las circunstancias particulares que enmarcaron a la administración que termina y ésta consiste en la enorme deuda pública contraída tanto para llevar a cabo el desfalco de Duarte como para costear las dádivas que Herrera repartía a diestra y siniestra y que la misma, como toda deuda impagable, crece y crece cada día y lo más que se pudo hacer es refinanciarla para lograr que los pagos fueran más accesibles así como tratar rede recuperar lo robado, más es sabido que los procesos judiciales tendientes a ello, duran mucho más que dos años.

Ahora que hemos visto estas circunstancias especiales, podemos tener un punto de partida más justo para opinar sobre la administración que vive sus postrimerías y ahora sí abordar algunos de los claroscuros de la misma.

En primer lugar, es importante referir que la principal promesa que hizo Yunes y con la que ganó la gubernatura fue investigar y en su caso perseguir penalmente a quienes provocaron el desfalco, ya sea para castigarlos o para recuperar lo que se llevaron; tarea a la que se avocó desde el primer instante de su administración y en la que avanzó lo más que pudo pese a las limitaciones temporales, procesales y al problema en que se convirtió la encubridora PGR, la que en lugar de procurar justicia se convirtió en un obstáculo para poder iniciar más procesos legales.

De igual manera Miguel Ángel Yúnez recobró la gobernabilidad en el estado pese al deterioro en que se encontraba ésta a raíz de la fuga de Duarte y como consecuencia de ello, el orden volvió a verse en las calles y caminos de la entidad.
También y pese a las limitaciones financieras se construyeron y/o rehabilitaron tanto carreteras como edificios destinados al servicio público en cualquiera de sus facetas, cosas que son bastante notorias.
Así como otro de sus aciertos fue el reestructurar la deuda pública y hacer que los pagos fueran más cómodos para la entidad, ya que no hay que olvidar que dicha deuda es millonaria mas como todo adeudo se tiene que pagar.

Por otra parte y dentro de los errores que se cometieron en esta administración podemos mencionar el haber hecho a la ligera y de manera populista la promesa de resolver en seis meses la inseguridad existente en el estado, ya que cualquiera sabe que se trata de un problema de gran magnitud a nivel nacional y que no es nada sencillo de resolverlo ni mucho menos en tan corto plazo y por lo mismo solo con una buena dosis de soberbia y con otra de exceso de confianza es que el gobernador hizo esa promesa.

Otro de los yerros de la administración que concluye consiste en haber nombrado a una persona notoriamente incondicional como titular la Fiscalía General del Estado, con lo que aparte de vulnerar la autonomía de la institución, repitió exactamente lo mismo que se criticaba de la anterior administración estatal y aunque se puede argüir que necesitaba a alguien de confianza para encabezar a la institución encargada de cumplir su principal objetivo, también es cierto que existen en el estado muchas personas independientes y capaces de llevar a cabo esa encomienda sin vulnerar la autonomía de la Fiscalía.

Así mismo y ligado al error señalado en el párrafo que antecede, ya que el origen de ambos es la obsesión del gobernador por tener a un incondicional que realice las encomiendas que considera necesarias y que sobre todo pueda controlar a su antojo tal y como sucedió en el Maximato, fue el imponer a su hijo como candidato a sucederlo en el cargo; lo que se vio exactamente igual de desaseado que el actuar de los hermanos Moreira en Coahuila, así como también demostró que el gobernador no confiaba, si es que la había, en la democracia interna de sus partidos.

Y el último error que señalo respecto del gobierno que concluye con el mes es que no se distanció al cien por ciento de las anteriores administraciones, ya que en algunos casos se reciclaron personajes de dudosa reputación ligados a la “docena trágica”, lo cual hizo que se viera incompleta la lucha en contra de quienes colaboraron en la ruina del estado.

Mas haciendo un balance general, se puede concluir que el saldo es favorable para el gobernador que se va, ya que restauró el orden en el estado y principalmente hasta donde pudo recuperó parte de lo que fue robado y sentó en el banquillo de los acusados a muchos de los que cometieron atrocidades financieras y humanas en los años anteriores al inicio de su gestión y ese fue su objetivo principal y la razón por la que fue electo para ocupar el cargo.
Esperemos que el gobierno que sigue continúe en la misma línea, ya que en verdad le queda la vara muy alta en un estado urgido de orden y justicia.

felfebas@gmail.com
Twitter: @FelipeFBasilio

Categorías: