Desde a Janela.- Por Felipe de Jesús Fernández Basilio: Cuando un referéndum no basta

Una de las principales banderas de un populista demagogo es organizar consultas a la población en general o referenda, la cual es la forma correcta de designar al plural de referéndum, para así justificar sus decisiones arguyendo que la mayoría del pueblo las apoya o simplemente para hacer saber al mundo que su pueblo lo ama.

Mas hay veces que estos referenda simplemente dejan de funcionar, ya sea porque se abusa de su uso o porque quien los promueve ya tiene un gran desgaste social e incluso por ambas causas juntas.
Siendo ese el caso del Presidente Evo Morales de Bolivia, quien busca la reelección para un cuarto mandato de cinco años al frente del gobierno de su país, siendo rechazada su pretensión de obtener la candidatura por parte del pueblo boliviano mediante un referéndum que convocó para el efecto y no conforme con esa decisión ha hecho todo lo necesario para ignorarla y así cumplir su capricho.

Veamos los hechos: Evo Morales llegó a la Presidencia de Bolivia en el 2006 como producto de una elección democrática en la que se presentó como el candidato que representaba a los marginados, a los indígenas que son mayoría en el país, también prometió acabar con la corrupción y la desigualdad en el país; siendo este su segundo intento para ser electo presidente, ya que había perdido la elección anterior.

Ante la endémica pobreza boliviana, Bolivia es el segundo país más pobre de América Latina, así como el hartazgo provocado por la corrupción imperante en ese país y las muchas desigualdades sociales, Morales ganó con facilidad su primer mandato obteniendo cerca del 54% de los votos y ya en el poder se dedicó a cumplir promesas de campaña como reducirse en más de la mitad el salario, así como obligar a que todos los servidores públicos ganaran un salario menor al suyo y se sometió a un referéndum revocatorio que ganó en 2008 para posteriormente buscar su principal objetivo que era el hacer una nueva constitución.

Por lo que en 2009 convoca a la elección de una Asamblea Constituyente, misma que entre mucha polémica elabora y promulga la nueva constitución, la que aparte de limitar las autonomías regionales permite al Presidente ejercer el mandato por dos ocasiones y valiéndose de una interpretación singular de esa disposición en la que se dice que lo anterior no cuenta porque se trata de una nueva constitución, Morales se presenta a las elecciones de 2009 y 2014, mismas que gana con mayoría de 64% y 61% respectivamente y con las que agota sus dos mandatos constitucionales.

Al acercarse el final de su último mandato y con el deseo expreso de perpetuarse en el poder, Evo Morales desconoció a su propia constitución y recurrió a su instrumento favorito para saltarse las leyes, es decir el referéndum para preguntarle al pueblo soberano si era su deseo reformar la constitución para que se pueda postular para otro mandato y por ello se hizo la consulta el 21 de febrero de 2016, misma en la que en contra de todos los pronósticos el NO se impuso, con lo cual en apariencia se canceló la posibilidad de ver a Evo en las boletas electorales en las próximas elecciones presidenciales de Bolivia.

Solo que hay una pequeña cuestión y esta es que se trata nada más y nada menos que de Evo Morales, el gran reformador de Bolivia, el mismo que fuera ungido al iniciar su mandato en una vistosa ceremonia como el “Apu Maliku” o líder supremo de los pueblos andinos en la que recibió el reconocimiento de diversos pueblos indígenas de América y que además es uno de los líderes del llamado socialismo del siglo XXI y por lo tanto la cosa no se podía quedar así.

Por ello aparte de desconocer el resultado del referéndum, diciendo que éste se debió a que previamente se habían publicado noticias falsas acerca de tráfico de influencias en el que presuntamente Evo participó. El presidente recurrió al Tribunal Constitucional de su país quejándose de que según la Convención Americana existe un derecho del presidente a ser elegido y del pueblo a elegirlo y que este derecho es humano y por lo mismo está por encima de cualquier legislación, incluso la que él mismo hizo.

Por supuesto que el Tribunal Constitucional de Bolivia que es tan independiente e imparcial como los de cualquier país que tienen al socialismo del siglo XXI como su régimen, resolvió que en efecto dicho derecho humano es superior a cualquier trámite constitucional y por tanto Evo morales estará en las boletas electorales de las próximas elecciones bolivianas, aunque sea por fuera de la ley.

Y en efecto, resulta que cuando a un líder populista su herramienta favorita el referéndum o consulta que se hace al “pueblo soberano” no basta para lograr el fin anhelado, en este caso la reelección indefinida mas éste puede ser cualquier cosa, siempre tendrá manera de cuadrar la ley a sus caprichos y buscará que se haga la que en verdad es soberana: SU VOLUNTAD; ya que esta debe de prevalecer con ley o sin ley o con el permiso del pueblo o sin el permiso de pueblo.

Con esta colaboración cerramos el 2018 y por lo mismo desde este espacio les deseo a todos ustedes mis muy queridos lectores una feliz navidad y un excelente 2019.

felfebas@gmail.com
Twitter: @FelipeFBasilio

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